Despedida a Lou Carnesecca, una Leyenda del Baloncesto
Lou Carnesecca, el emblemático entrenador de St. John’s, ha fallecido a los 99 años, justo unas semanas antes de celebrar su centenario. Con su distintivo estilo y su pasión por el baloncesto, dejó una huella imborrable en el deporte neoyorquino y en el corazón de sus aficionados.
Una Carrera Brillante
La familia de Carnesecca confirmó que el entrenador murió en un hospital el sábado, rodeado del cariño de sus seres queridos. St. John’s celebró su legado, recordando cómo se ganó el afecto de varias generaciones de neoyorquinos con su calidez y humor.
Durante 24 temporadas, Carnesecca fue director técnico de St. John’s, logrando un lugar en un torneo de postemporada cada año. Su conexión con la universidad fue tan fuerte que el estadio que la alberga en Queens lleva su nombre desde 2021, complementado por una estatua en su honor.
Logros y Reconocimientos
Con un impresionante récord de 526-300 y 18 campañas con más de 20 victorias, Carnesecca elevó a St. John’s a la prominencia dentro de la Conferencia Big East. Fue nombrado entrenador del año en tres ocasiones en esta liga, que surgió en 1979, y tuvo la fortuna de dirigir a jugadores excepcionales como Chris Mullin y Mark Jackson.
Su legado también incluye la consecución del título del NIT en 1989 y su ingreso al Salón de la Fama del Baloncesto en 1992. En su ceremonia de inducción, Carnesecca con humildad expresó: “Nunca marqué una canasta. Sin jugadores, no se puede jugar un partido”.
Un Estilo Inconfundible
Conocido por su enfoque “vintage”, Carnesecca a menudo era una figura vibrante e intensa en la línea de banda. Aunque su figura pequeña de 1,68 metros a veces se encogía por la frustración, su energía y pasión nunca pasaron desapercibidas. En un deporte a menudo lleno de egos, él se mantenía centrado en sus jugadores y nuestro amor por el baloncesto.
El excomisionado de la Big East, Mike Tranghese, lo describió como “nuestra alma y nuestra conciencia”. Carnesecca nunca se tomó demasiado en serio, y comprendía que los momentos difíciles no debían interrumpir la celebración con un buen vino y pasta. Estableció conexiones en todo el mundo a través de clínicas de baloncesto, siempre con un chiste listo y una sonrisa.
Su Origen y Trayectoria
Luigi P. Carnesecca nació el 5 de enero de 1925, como hijo de inmigrantes italianos en East Harlem. Desde pequeño mostró un gran interés por el deporte, especialmente por los Yankees de Nueva York. Después de servir en la Guardia Costera durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó su carrera como entrenador en su antigua escuela secundaria, Archbishop Molloy.
En 1958, se unió a St. John’s como asistente y aprendió lecciones valiosas bajo la tutela de Joe Lapchick. En 1965, fue ascendido a entrenador principal y rápidamente comenzó a cosechar éxitos. Sin embargo, también exploró el mundo profesional, entrenando a los Nets de Nueva York durante un tiempo antes de regresar a su alma mater en 1973.
Un Viaje por Los Altibajos del Baloncesto
A pesar de las dificultades y la competencia feroz por los mejores talentos, Carnesecca demostró que se podían construir equipos competitivos. En la temporada 1984-85, llevó a St. John’s a momentos inolvidables y se instauró la historia del legendario “suéter de la suerte”. Esto se convirtió en un símbolo de su carrera, especialmente durante una victoria significativa sobre Georgetown.
El viaje al Final Four fue emblemático y, aunque su equipo no logró el campeonato, dejó un recuerdo duradero en la historia del baloncesto universitario.
Un Legado que Perdura
Después de su retiro, Carnesecca siguió siendo una figura amada en St. John’s y a menudo asistía a los partidos en el Madison Square Garden. A sus 90 años, su aguda mente y humor seguían presentes, y los aficionados siempre lo aclamaban con cariño. En sus palabras: “Va a ser muy difícil dejar caer la pelota, pero ha llegado el momento”.
Despedida Final
La universidad anunció que Lou Carnesecca deja atrás a su esposa Mary, su hija Enes, su yerno Gerard y a su nieta, así como a amigos y familiares que siempre lo recordarán con cariño.
Conclusión
Lou Carnesecca no solo fue un entrenador excepcional, sino un ser humano entrañable que con su humor y pasión tocó la vida de muchos. Su legado en el baloncesto y su amor por St. John’s vivirán para siempre.
- Entrenador de St. John’s durante 24 temporadas, ganando un NIT y llegando al Salón de la Fama.
- Creador de una cultura en torno al baloncesto universitario en Nueva York.
- Conocido por su icónico suéter y su estilo inconfundible, estableciendo un vínculo duradero con sus jugadores.
- Deja un legado de vino y risas, resaltando la humanidad en el deporte.

