La Extraordinaria Historia de Mick Meany
La fascinante historia de Mick Meany ofrece una mirada única a los límites de la resistencia humana y las extrañas competencias que han atraído la atención pública a lo largo de la historia. Desde su infancia en Irlanda hasta un récord mundial insólito, esta es una odisea que abarca sueños, desafíos y sorpresas inesperadas.
Un Entierro Inusual
El sacerdote que ofició el segundo funeral de Mick Meany, recordó que era la primera vez que enterraba a alguien que ya había sido sepultado previamente, como lo relató su hija, Mary. En su libro “¡No puedes comer rosas, Mary!”, ella evoca cómo, en esta segunda ocasión, solo un periodista local estaba presente, en contraste con la multitud que acompañó el primer entierro hace 35 años, cuando él aún estaba vivo.
Un Sueño de Grandeza
Nacido en Tipperary, Mick Meany, al igual que muchos irlandeses tras la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Inglaterra en busca de trabajo. Su deseo era convertirse en campeón mundial de boxeo, pero un accidente laboral lo llevó a cambiar de rumbo. Mientras estaba enterrado por los escombros de un túnel que estaba cavando, nació en él el deseo de batir el récord de tiempo enterrado vivo en un ataúd.
Inspiración de Récords
Desde los años 20, las competencias inusuales habían cobrado popularidad en los Estados Unidos. En 1966, un marinero había estado enterrado en Irlanda durante 10 días. Meany se propuso superar el récord de 45 días de Digger O’Dell en Tennessee. Para él, esta hazaña representaba la oportunidad de salir de la rutina de su vida como obrero de la construcción.
Preparativos para el Reto
Residía en Kilburn, un distrito de Londres con una fuerte comunidad irlandesa. Un día, en su pub habitual, la idea de ser enterrado vivo se hizo realidad gracias a Michael “Butty” Sugrue, un empresario y exluchador. Cuando su esposa escuchó por casualidad sobre el reto, se desmayó, pues no tenía idea de las verdaderas intenciones de su esposo.
La Ceremonia de Entierro
El 21 de febrero de 1968, tras un espectáculo publicitario, Meany se cobijó en un ataúd hecho a medida. Decidido a dejar huella, antes de ser cerrado en su féretro declaró que lo hacía por su familia y por Irlanda.
La Vida Bajo Tierra
Meany fue sepultado a 2.5 metros bajo tierra, pero gracias a algunos tubos, podía respirar y recibir alimentos, libros y su cerveza favorita. El seguimiento de la prensa atraía a curiosos y celebridades, y para comunicarse, usaba un teléfono instalado dentro del ataúd.
La Resurrección
Ocho semanas después, el 22 de abril, Mick fue desenterrado en una ceremonia que combinaba celebración y espectáculo. Aunque estaba sucio y desaliñado, sonreía satisfecho. “Me gustaría aguantar cien días más”, comentó mientras se sentía orgulloso de ser el “campeón del mundo”.
El Desenlace
Lamentablemente, la fama que había soñado no se materializó. A pesar de romper el récord, no recibió la recompensa prometida y se encontró de vuelta en Irlanda sin dinero. Pocos meses después, otra persona superó su proeza, y su hazaña terminó en el olvido.
Legado Resucitado
Más de dos décadas después de su muerte, la historia de Mick Meany volvió a cobrar vida en un documental titulado “Buried Alive/Beo Faoin bhFód”, que ha sido bien recibido en festivales. Este renacer, sin duda, honraría el espíritu aventurero de Mick.
Conclusiones
La vida de Mick Meany es un ejemplo fascinante de cómo la búsqueda de la fama puede llevar a una persona a extremos insospechados. De su sueño de boxeador a convertirse en un artista funerario, su historia refleja el deseo humano de reconocimiento, aunque a menudo a un costo elevado.
Conclusiones Clave:
- Mick Meany buscó la fama a través de un reto inusual: ser enterrado vivo.
- Su hazaña atrajo la atención de los medios a nivel mundial.
- A pesar de su éxito, no obtuvo la fortuna prometida y fue olvidado.
- Su historia ha renacido en un documental, manteniendo vivo su legado.

